
Convertido en una pieza importante de Gallos Blancos, Daniel Parra disfruta una etapa que ha construido con base en el trabajo, constancia y confianza, mientras mantiene claro su gran objetivo: levantar un título con Querétaro.
Para Daniel, jugar con Gallos Blancos tiene un significado especial. Querétaro no es una ciudad ajena para él, sino un lugar que siente como casa, principalmente por los lazos familiares que mantiene con la entidad: “Es una ciudad a la que yo le tengo mucho cariño, mi familia ya tiene muchos años viviendo acá. Para mí es como regresar a casa, estar con mi familia, con gente que conozco”.
Su presente con el conjunto de azul y negro también ha sido resultado de una fórmula que considera fundamental a lo largo de su carrera: el trabajo diario, pues ha conseguido hacerse de un lugar en el once titular y su confianza ha mejorado: “Creo que la principal fortaleza que tengo es el trabajo. Es lo que me ha dado resultados en mi corta o larga carrera. Ser constante, siempre estar dispuesto a lo que pide el técnico, a lo que piden los compañeros y esforzarte cada día”, explica.
En ese proceso, el trabajo colectivo se ha convertido en uno de los principales aprendizajes que le ha dejado el cuerpo técnico encabezado por Esteban, pues desde el inicio quedó claro que la fortaleza de Gallos Blancos está en la unión del grupo.
Para Parra, representar a Querétaro también significa asumir la responsabilidad de portar los colores de una institución respaldada por una afición que considera fundamental y para ello, su motivación más grande viene de su familia pues reconoce el sacrificio y apoyo que le han dado: “Cada que salgo a la cancha, cada que vengo a entrenar, es representarlos a ellos”.
Fuera de su carrera como futbolista profesional, Daniel es seguidor de la NBA y de Los Ángeles Lakers, además de disfrutar la música rap en inglés antes de los partidos para entrar en ambiente de competencia. Y, aunque el futbol profesional exige disciplina en la alimentación, hay un gusto al que no renuncia por completo: unos buenos tacos de tripa.
Acerca de sus sueños, tiene uno muy claro y es ser campeón con el Club Querétaro, pero se concentra en el presente y en seguir trabajando paso a paso para poder alcanzarlo: “Simplemente voy dando lo mejor de mí y el camino me va marcando por dónde ir. Creo que eso, ser mejor cada día y ser una buena persona, es lo más importante”, afirma.
Querétaro es una ciudad que siente como casa, junto a un grupo que considera especial y con una afición a la que solamente tiene palabras de agradecimiento: “Es una afición muy leal, muy fiel, que abraza mucho al equipo a pesar de los buenos o los malos momentos. Siempre está. Más que decirles algo, es agradecerles por siempre estar ahí, por siempre apoyar y por ser ese impulso para nosotros”.
Daniel Parra sabe que el camino hacia un campeonato es largo, pero también tiene claro el punto de partida: trabajo, unión y la convicción de representar a Gallos Blancos dejando todo en la cancha.
